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Embarazo e hipertensión arterial PDF Imprimir E-mail

Durante el embarazo, el organismo de la mujer experimenta muchos cambios. Existen casos, en los que a pesar de no haber tenido nunca la tensión alta, ésta sube durante el embarazo. Si esto sucede antes de la semana 20 se considera "hipertensión crónica". Si aparece más tarde es lo que se conoce como “hipertensión gestacional o preeclampsia”.

Es el caso de nuestras participantes mencionan el último trimestre del embarazo como el momento en el que a ellas les empezó este problema de salud. (Ver Información científica)

Las participantes hablan sobre cómo lo han vivido desde el momento de su diagnóstico, el tratamiento y los cuidados que siguieron, cómo les ha afectado, sus temores sobre las consecuencias para el niño/a, y las dudas en relación a si la tensión seguiría alta después del parto.

Los síntomas que llevaron al diagnóstico de la preeclampsia en las mujeres entrevistadas fueron variados. En el caso de Bárbara los problemas de visión (la subida de peso e hinchazón) también los achaca a la subida de tensión.

Para Blanca los resultados en un análisis de proteínas, aunque ya era conocedora de que tenía valores un poco altos de tensiones.

A Mercedes, en su tercer embarazo, le diagnostican la hipertensión cuando acudió a Urgencias por un dolor en la espalda y el costado y tenía cifras de hasta 23 y le provocaron el parto. Además ella cuenta que su madre tuvo preeclampsia cuando estaba embarazada de ella.


En el caso de Bárbara al final del embarazo cuenta cómo la alteración de la vista dió la pista de lo que le pasaba. 

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A Marisol le detectaron la tensión un poco alta antes del embarazo. Con cambios en sus hábitos alimenticios no necesitó medicación, pero durante la gestación esta situación empeoró, llegando a tener tensiones de 180-110. 

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En cuanto a las medidas concretas y cuidados que les recomendaron o consideraron ellas que debían seguir para controlar su tensión durante el embarazo fueron: guardar reposo (en algunos casos han tenido que estar de baja),  llevar un control estricto de su tensión, disminuir la sal en las comidas y caminar. Así lo explican Bárbara y Marisol

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En el caso de Blanca tuvo que dejar de caminar porque le recomendaron reposo durante una parte de su embarazo.

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En cuanto a los tratamientos de nuestras entrevistadas hay que tener en cuenta, como siempre, que no todos los casos ni las personas son iguales (Ver Información científica)

Blanca ha pasado por varias etapas en muy poco tiempo: tomó tratamiento cuando no estaba embarazada y cuando aún no sabía que lo estaba, después cambió a un tratamiento que podía tomar durante el embarazo y al final le quitaron la medicación para realizarle pruebas durante el postparto y confirmar el origen de su tensión alta. 

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En algún caso incluso han tenido que ingresar en un hospital al tener la tensión muy alta en algún momento del embarazo. Esto le ocurrió a MariAngeles. 

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Y es que había una serie de preocupaciones y miedos de fondo que asaltaron a nuestras participantes acerca de cómo afectaría la hipertensión a sus vidas tanto durante el embarazo como después. Estos miedos surgían de información que les llegaba, y otras veces por la falta de información. Así lo explican Marisol y Bárbara.

Marisol reproduce las explicaciones que recibió ella sobre los riesgos de la hipertensión gestacional. 

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Bárbara, recién diagnosticada, confiesa estar un poco asustada y no haber preguntado aún sobre las consecuencias a corto y largo plazo. 

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