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Midiendo la tensión arterial HTA PDF Imprimir E-mail

Un aspecto práctico del hecho de tener la tensión alta es el de medírsela, es decir, tomarse la tensión.

La medición de la toma de la tensión arterial se hace por un lado para el diagnóstico (Ver Debut) y por otro lado para el seguimiento y control. Los participantes explican sobre cuándo, cómo y dónde se miden la tensión, lo referente al significado de las cifras o valores de su tensión y los consejos recibidos. Además se explica el fenómeno llamado “síndrome de la bata blanca” que puede afectar a algunas personas.


CUÁNDO

Tomarse la tensión arterial es habitualmente por dos motivos: control y seguimiento o bien la aparición de algún síntoma que les hace pensar que la tensión está alta.

Un síntoma que guía a muchos de los participantes a medirse su tensión arterial es notar dolor de cabeza. En otros casos simplemente es sentirse diferente a su estado normal, o incluso mareos.

Pilar explica sus dolores de cabeza como signo de que le ha subido la tensión. 

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Algo parecido le pasa a Toni cuando se siente mareado.  

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La mayoría de los participantes se toman la tensión arterial con más o menos frecuencia para el control y seguimiento. Muchos lo hacen de forma exhaustiva y en otros casos sólo de vez en cuando. Es decir que va desde los que deciden tomársela una vez al mes, una vez a la semana o bien todos los días. En algunos casos la frecuencia varía según etapas de la vida, sobre todo cuando hablan de momentos en los que se han encontrado con más estrés.

Gerard vive en una residencia así que tiene un equipo médico que le lleva su seguimiento a diario, pero él además por propia iniciativa se dibuja unos gráficos de forma manual con los valores de esas tomas para ver cómo va su tensión.

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Pilar se ha mentalizado y se mide la tensión como una rutina porque dice ser consciente de que así previene las consecuencias negativas de la hipertensión que ya ha vivido (infarto e ictus). 

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Sólo unos pocos se la toman “de vez en cuando” (esto para ellos significa una vez al mes aproximadamente) e incluso otros han pasado de controlarse con frecuencia a ir abandonando la costumbre. Y hay algún caso en el que evitan tomarse la tensión por temor a ver los valores y que éstos sean altos ya sea para que no les suba más o para no tener que ir a consulta. Sena resalta su idea de equilibrio entre estar mucho o nada atenta a medirse la tensión. Lo expresa de la siguiente manera.            

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C. confiesa que le pone nerviosa verse la tensión alta y por eso evita tomársela. 

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En el caso contrario están aquellas personas que describen cómo el cuánto tomarse la tensión se convirtió para ellas en una obsesión. Pilar pasó una etapa de control a todas horas que no considera normal. 

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Pepe duda que esa “obsesión” realmente sea buena para controlar la hipertensión. 

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Una participante que también es sanitaria considera que hay que tomarse la tensión pero que depende de cada caso y de las cifras de tensión arterial y que puede ser útil para el autocuidado.  

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CÓMO


La manera de tomarse la tensión, los momentos del día y los lugares donde hacerlo forman parte de la experiencia de tomarse la tensión para los participantes. Para todos es muy importante hacerlo en un momento de tranquilidad.

Ana explica cómo se la toma en casa.

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Toni descansa un poco cuando llega caminando a la farmacia.

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DÓNDE


El lugar dónde se toman la tensión puede ser en uno o en varios de los siguientes lugares: farmacia, ambulatorio o centro sanitario, su casa, la de un familiar o la residencia donde viven, y en el trabajo (si trabajan en un centro sanitario). Es habitual tomarse la tensión en casa con un tensiómetro eléctrico. A veces se la toman ellos mismos, y en otras ocasiones lo hace un familiar. En los centros sanitarios o residencias suele ser personal de enfermería. Es muy frecuente ir a la farmacia a tomarse la tensión.

Bernardino prefiere tomarse la tensión en el centro de salud y no tiene tensiómetro en casa.             

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Los que se toman la tensión en casa lo hacen cuando les viene mejor, o bien van al centro de salud o a la farmacia cuando les viene bien o tienen cita. Los casos de participantes que viven en una residencia dicen que se las suelen tomar de forma sistemática por la mañana y por la noche.

Carlos opta por tomársela cuando sale a la calle en la farmacia, ya a media mañana.

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En el caso de W su mayor seguimiento de la tensión coincide con las fechas en que se aproximan las pruebas de riñón cuyos problemas están asociados a su tensión alta. Tiene muchos años de experiencia y explica por qué se la suele tomar por las tardes.

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VALORES o CIFRAS DE LA TENSIÓN


El objetivo de tomar la tensión es conocer las cifras que se tienen. El objetivo es mantener la tensión en los valores más cercanos a la normalidad (120/80).  Cada caso es diferente y según el grado de control de la tensión se hace más o menos seguimiento y de estas cifras depende el tratamiento.

Juani nos cuenta que su tensión está estabilizada 

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En este punto es de destacar cuáles son, por tanto, los valores máximos que ha registrado la tensión de nuestros participantes: de 14 a 18. En algún caso estos episodios han estado asociados a algún momento determinado como el embarazo o el estrés.

Marisol compara sus cifras habituales con las que llegó a alcanzar mientras estaba embarazada.            

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En algunos casos han tenido que acudir a urgencias después de encontrarse con unas cifras muy altas. Así lo cuenta Bárbara 

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CONSEJOS RECIBIDOS


Los participantes han recibido habitualmente los consejos sobre la toma de la tensión arterial a través de diferentes profesionales sanitarios. Carlos explica los consejos de su doctora de cabecera al respecto. 

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“SÍNDROME DE LA BATA BLANCA”


Las diferencias de las cifras de la tensión que se obtienen cuando se miden en un centro sanitarios (consulta y con profesional sanitario) y otro lugar hace pensar que dependiendo del lugar donde se mida se puede tener cifras altas. Una de las participantes que además es médica nos facilita la definición que ayuda a comprender lo que es realmente el síndrome de bata blanca. 

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Entre los participantes hay quienes describen haber vivido esta situación. Así le ocurre a Narciso 

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C. confiesa que le pone nerviosa verse la tensión alta y por eso evita tomársela. audioclip30CAN58M_AUDIO_HTA    01:09:06/01:09:58

            E: Y usted comprueba eso, ¿se toma la tensión cada día o…?

P: No. No, no no, te voy a decir que no,  no me la tomo todos los días porque como me la he tomado y la he             tenido alta, pues entonces cojo mas nervios, entonces me altero más. Entonces lo menos que me pueda coger la tensión me la tomo, porque ya te digo si  me la tomo y la tengo alta,     entonces ya me pongo más nerviosa. Entonces no me la tomo. Entonces no…

            E: O sea, ¿que sólo se la controlan en el Centro de Salud?

P: Sí, a lo mejor, no, sólo me la… Sí en, en el centro de salud, pero aparte yo tengo también un aparato y me la tomo ¿sabes?, pero cuando me la tomo y yo veo que tengo la tensión alta me pongo nerviosa. Entonces no… Intento lo menos posible de tomármela.”

 

            En el caso contrario están aquellas personas que describen cómo el cuánto tomarse la tensión se convirtió para ellas en una obsesión. Pilar pasó una etapa de control a todas horas que no considera normal. videoclip23CBRIA59M_VÍDEO_HTA    18:32/19:07

            P: “Al principio me obsesioné muchísimo, me miraba a todas horas y creo no es bueno tampoco

 

            E: Al principio del diagnóstico.....

 

            P: No, al principio de regalarme el aparatito

 

            E: ¿Cuándo fue eso, hace mucho?

 

P: Sí, igual hace diez años. Al principio que salieron esos aparatitos y me obsesioné con mirarme, me dijo el médico de cabecera, dijo “no se obsesione con mirarse tanto a no ser que te notes tenerla muy alta, no te estés mirando todos los días –dice– si con una vez cada dos días o tres”. Pero yo era al día por la mañana, me la miraba por la tarde, pues no tengo lo mismo, entonces estaba un  poquito yo creo que obsesionada con mirármela.”