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Tabaco y alcohol HTA PDF Imprimir E-mail

Los hábitos perjudiciales para la salud más comentados por los participantes fueron el consumo de tabaco y el de alcohol. Se puede diferenciar entre aquellos participantes que no solían tener estos hábitos, los que decidieron disminuir en lo que podían el consumo, aquellos que renunciaron a ellos del todo y algunos que decidieron no hacer cambios.

La mayoría de los entrevistados dejaron el alcohol desde el diagnóstico de la hipertensión aconsejados por sus médicos sustituyendo por ejemplo, las cervezas de siempre por cervezas sin alcohol o tomando alguna copa solamente en ocasiones puntuales. Un caso claro es el de Carlos

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Después de dejar el alcohol o el tabaco muchos de los entrevistados hablan del rechazo que les produce después y, con ello, del beneficio que sienten al no tomarlo. Algunos explican que los médicos les comentaron que deben elegir entre las pastillas y el alcohol, y en estos casos la mayoría opta por dejar de manera radical el alcohol.

Antonio se dió cuenta de que se sentía mejor cuando dejó el alcohol y el tabaco del todo. 

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Damián por su parte sabía que mezclar alcohol y pastillas no era lo adecuado. 

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Por otro lado algunas personas optan por mantener alguno de estos hábitos aunque sepan que no es recomendable e intentan centrarse en llevar a cabo el resto de medidas que les han recomendado. Así lo explica Pepe 

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En el caso del tabaco esta es la asignatura pendiente de la gran mayoría. Muchos han dejado de fumar a la misma vez que beber alcohol porque son conscientes de sus inconvenientes, no sin confesar que “es muy complicado dejarlo” y recurriendo incluso a sus médicos para pedir ayuda y usando pastillas o simplemente reduciendo el número de cigarrillos fumados al día. La dificultad de renunciar a una de las dos cosas más que a la otra depende de cada persona. Emilia lo ha intentado de diferentes formas y así lo explica.

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En referencia a los conocimientos sobre los hábitos tóxicos que se han detectado en cuanto al alcohol, algunos mitos que están basados en creencias que ciertos tipos de bebidas alcohólicas favorecen la disminución o el incremento de las cifras de tensión arterial (Ver publicaciones científicas), al contrario que el tabaco, en el que todos los participantes reconocen su efecto nocivo sobre la salud.